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jueves, 6 de diciembre de 2012

CONTAMINACIÓN VISUAL




Hay dos paisajes por excelencia: la línea del horizonte que une los azules de mar y cielo, y el skyline nocturno de la ciudad de Nueva York visto desde la cubierta de un rascacielos. En ambos casos el panorama visual es bastante abstracto: azules y brillos de sol y oscuridades y brillos de luces. Posar la mirada en el fuego tiene también algo del efecto hipnótico de las experiencias anteriores y cuando el hogar coincidía con la palabra que le daba nombre, sus moradores se reunían junto al fuego para contar historias y dejar descansar su vista del ajetreo del día.

Las ciudades, siguiendo fuerzas universales, son lugares de concentración de materia. Primero reunión de materia inanimada, después de materia animada. Los miles de habitantes que interactuamos en las ciudades mostramos continuamente a través de nuestras apariencias, nuestros intereses, al hacer pública parte de nuestras vidas. Y en esta múltiple intersección de vidas, todos participamos de los demás: conversaciones, itinerarios, compañías...Junto a las presencias que como los sonidos vienen y van, las ciudades, ayudadas por la entropía, también se llenan de objetos con tendencia al cúmulo y la permanencia.

El oído, sentido más delicado que la vista –de algún modo omnívora–, responde a un espectro de sonidos, por debajo del cual no vibra, y superados los cuales sufre, pudiendo incluso ensordecer para siempre. Esta sensibilidad inherente al oído ha conseguido la regulación del ruido urbano y un mayor control del aislamiento acústico en la construcción. Que una vivienda tenga que aislarse acústicamente de la ciudad de la que forma parte es significativo del ruido imperante, hasta el punto de acuñarse la expresión «contaminación acústica».

El mar y los árboles (en parques y bosquetes y no en macetones) devienen espacios terapéuticos ante la saturación visual. Existe en el hábitat urbano una extraordinaria acumulación de objetos, reclamos publicitarios, mobiliario urbano, indicadores turísticos, exposiciones varias, mesas, toneles, toldos, jaimas, cercados de plexiglás, aires acondicionados (extraña dermatitis edificatoria), cables históricos que culebrean entre edificios y luces por Navidad; todos juntos ocasionan el cuadro de contaminación visual, signo de primer progreso. Cuestión de tiempo que se proteja también a la vista de este ruido silencioso, pero constante.


lunes, 4 de julio de 2011



             NUM. 136   ESCENARIOS URBANOS



LADERA DE LA ALCAZABA Y TEATRO ROMANO DE MÁLAGA

La ladera del malagueño monte Gibralfaro acoge, con reveladoras vistas sobre la ciudad y el Mediterráneo, el Teatro Romano del siglo I y la Alcazaba Musulmana del siglo XI, declarados Bienes de Interés Cultural y Patrimonio Histórico. El Proyecto de “Accesos y Rehabilitación Paisajística de la Ladera”, pretende subsanar los problemas derivados de la degradación del entorno monumental, causada por obras de infraestructuras viarias y usos marginales.

Se exploró la ladera “campo a través”. Se eligieron los recorridos azarosos más afortunados por las vistas y relaciones que descubrían entre los monumentos y la ciudad, y se envolvieron de arquitectura y naturaleza recuperada, para fijar la secuencia de vistas, aproximaciones o alejamientos valiosos en la experimentación de este singular espacio monumental, cuya proximidad al mar y predominio territorial propició el origen de la ciudad de Málaga.

La intervención pretende intensificar el mensaje histórico del lugar con actuaciones de pequeña escala definidas por caminos en trinchera, miradores al paisaje, la ciudad y los monumentos, y escalinatas y escaleras de acero cortén que conectan los nuevos recorridos superior e inferior, y estabilizan restos murales de contención. El proyecto, como ontorama de líneas adaptadas a la fragmentación del emplazamiento, permite un entendimiento sensible del lugar mediante la experimentación de una secuencia de fotogramas que lo desvelan, y hacen de lo sensorial una poderosa fuente de conocimiento intuido.

Los intereses espaciales de proyecto se solventan con poco aporte de material, generando una familia de formas y geometrías flexibles y expresivas. El uso del cortén en planchas de 3, 5 y 10 mm como envolvente de los caminos, permite mediante su plegado integrar iluminación, pluviales y seguridad en los recorridos con piezas conformadas en taller, montadas sin obra húmeda en el frágil emplazamiento natural y monumental del proyecto.

La rehabilitación paisajística de la Ladera de la Alcazaba y el Teatro Romano recupera los perfiles originales mediante aporte de tierras vegetales, y plantación de pinos adultos y arbustos autóctonos. Dicha rehabilitación permite reconquistar su original condición paisajística y entender la Ladera como el patrimonio natural necesario para enmarcar debidamente los monumentos a los que sirve de emplazamiento.
  
OAM
Málaga, primavera de 2011